Los padres de dos niños en edad escolar, con la lavadora puesta casi a diario, el lavavajillas por las noches y el aire acondicionado encendido buena parte del verano: es el perfil de familia que más se repite entre quienes preguntan cuánto pueden llegar a ahorrar con placas solares, y también uno de los que mejor se presta a un cálculo detallado, porque su patrón de consumo es bastante representativo de miles de hogares españoles. Vamos a desglosarlo con cifras concretas.
El perfil de consumo de partida
Una familia de 4 personas en una vivienda unifamiliar, sin piscina ni climatización especialmente intensiva, suele tener un consumo eléctrico anual de entre 4.000 y 5.000 kWh, repartido de forma bastante desigual a lo largo del día: picos por la mañana (desayunos, preparación para salir de casa), un consumo moderado durante el día si la vivienda queda vacía por trabajo y colegio, y un pico notable por la tarde-noche, cuando toda la familia está en casa, se cocina, se pone la lavadora o el lavavajillas, y se enciende la televisión y la calefacción o el aire acondicionado según la época.
Este patrón, con bastante consumo concentrado fuera de las horas centrales de sol, es importante tenerlo en cuenta porque condiciona directamente cuánto se puede aprovechar en autoconsumo directo frente a lo que se compensa como excedente.
La instalación considerada
Para cubrir una parte significativa de ese consumo (sin sobredimensionar), una instalación habitual para este perfil sería de unos 4,5 kWp, aproximadamente 10-11 paneles, con una producción estimada de unos 6.000 kWh al año en una zona de irradiación media (centro o levante peninsular, por ejemplo).
Coste aproximado de la instalación: 5.500 €, que se reduce a unos 4.200 € tras aplicar una deducción fiscal en el IRPF disponible en el momento de instalar.
El desglose del ahorro
Dado el patrón de consumo descrito (bastante concentrado fuera de las horas centrales de sol), estimamos un porcentaje de autoconsumo directo del 35%, algo más conservador que en un perfil con alguien teletrabajando en casa.
kWh autoconsumidos directamente: 6.000 x 35% = 2.100 kWh, valorados a un precio medio de 0,18 €/kWh: 378 €
kWh de excedente vertido a la red: 6.000 x 65% = 3.900 kWh, valorados a un precio de compensación de 0,09 €/kWh: 351 €
Ahorro anual total estimado: 729 €, aproximadamente 61 € al mes de media (aunque, como en cualquier instalación solar, el ahorro real varía bastante entre los meses de verano y los de invierno, siendo bastante mayor en los primeros).
Cómo cambiaría el resultado con algunos ajustes de hábitos
Es interesante ver qué pasaría si esta misma familia hiciera algunos cambios sencillos en sus rutinas, sin tocar la instalación física: programar la lavadora y el lavavajillas para que funcionen a mediodía en lugar de por la noche (muchos aparatos modernos permiten programarlo con antelación), y aprovechar el fin de semana, cuando la familia suele estar más tiempo en casa, para concentrar tareas de mayor consumo en horas de sol.
Con estos ajustes, el porcentaje de autoconsumo directo podría subir del 35% al 45-50% sin ninguna inversión adicional, lo que en este ejemplo elevaría el ahorro anual a aproximadamente 850-900 €, solo por cambiar el momento del día en que se realizan ciertas tareas, no la cantidad de electricidad consumida.
El plazo de amortización de este caso
Con el ahorro anual base de 729 €, y un coste neto de la instalación de 4.200 € tras deducción fiscal:
4.200 € dividido entre 729 € = aproximadamente 5,8 años de amortización
Con los hábitos ajustados y un ahorro anual de 875 € (tomando el punto medio del rango anterior):
4.200 € dividido entre 875 € = aproximadamente 4,8 años
La diferencia de un año completo de amortización, solo por ajustar el horario de dos electrodomésticos, ilustra bien por qué los hábitos de consumo pesan tanto en el resultado final, más incluso que el tamaño de la instalación en muchos casos.
Qué pasaría si esta familia sumara un coche eléctrico
Es un escenario cada vez más habitual, así que merece la pena apuntarlo: si esta misma familia decidiera sumar un coche eléctrico con un uso moderado (unos 12.000 km al año, un consumo aproximado de 2.000 kWh anuales adicionales), necesitaría ampliar la instalación en unos 3-4 paneles más para poder cubrir también esa parte del consumo, sin cambiar sustancialmente el resto del cálculo. El coche, cargado preferentemente durante el día si el patrón de vida de la familia lo permite, aumentaría el ahorro anual total de forma proporcional al consumo adicional cubierto, ya que cada kWh que dejan de comprar para el coche también cuenta como ahorro directo.
Por qué este caso no es directamente extrapolable al tuyo
Este desglose está construido con supuestos razonables y representativos, pero no es una calculadora universal. Si tu vivienda está en una zona con más o menos horas de sol, si tu consumo real difiere de este ejemplo, o si tus hábitos de uso de electrodomésticos son distintos, tu resultado concreto variará, posiblemente de forma notable. Úsalo como referencia de cómo se construye este tipo de cálculo, no como una cifra que puedas aplicar directamente a tu situación sin ajustarla.
No, el cálculo se centra en el término de energía consumida, que es la parte que reduce directamente el autoconsumo. El término de potencia contratada se sigue pagando de forma independiente al consumo real.
Porque el precio al que compensas el excedente vertido a la red suele ser inferior al precio al que compras electricidad, así que cada kWh que consumes directamente «vale más» en el cálculo que cada kWh que viertes y luego te compensan.